Porque el eslabón más débil del entrenamiento canino no suele ser el perro ni el tutor principal — es la persona del hogar que nadie informó, que no entiende por qué las reglas han cambiado y que, sin saberlo, deshace semanas de trabajo con una sola interacción.
El perro aprende exactamente lo que todos en el hogar le enseñan — no solo lo que tú le enseñas. Y la persona que te dice «ay, solo esta vez» sin entender lo que está haciendo no es tu enemiga. Es alguien que nadie informó. La solución no es convencerla — es incluirla.


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