Del perro que reacciona antes de pensar al perro que puede hacer una pausa entre el estímulo y la acción: la neurociencia del autocontrol canino, los 6 juegos de impulso control DCE 360° y el plan de integración que convierte el autocontrol en un hábito de vida.
Un perro sin control de impulsos no es un perro malo. Es un perro con un sistema nervioso altamente reactivo que nunca aprendió a hacer una pausa entre el estímulo y la reacción. Esa pausa de dos segundos es la diferencia entre el perro que muerde la mano que le da la galleta y el que espera con la paciencia de un monje hasta que le dan permiso. Y esa pausa se puede enseñar.


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