El perro que muerde «sin aviso» siempre avisó. El problema no fue la falta de señales — fue la falta de entrenamiento del ojo del tutor para leerlas. Entre el primer signo de estrés y la agresividad hay siempre un camino de escalada, una secuencia de señales que se vuelven progresivamente más intensas cada vez que las anteriores son ignoradas. Aprender a leer ese camino — y a intervenir en los primeros pasos — es la diferencia entre un incidente evitado y un incidente que nadie supo evitar.

Aprende en 20 minutos… Cómo Leer el Estrés, Antes de Que Se Convierta en Agresividad

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