Un perro sin control de impulsos no es un perro malo. Es un perro con un sistema nervioso altamente reactivo que nunca aprendió a hacer una pausa entre el estímulo y la reacción. Esa pausa de dos segundos es la diferencia entre el perro que muerde la mano que le da la galleta y el que espera con la paciencia de un monje hasta que le dan permiso. Y esa pausa se puede enseñar.

Aprende en 20 minutos… Control de Impulsos: La Base del Buen Comportamiento

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