El perro que gruñe y ladra ante cada visita no odia a las personas. Tiene miedo de lo que representan para su territorio — o ha aprendido que esa conducta hace que los intrusos se vayan. El trabajo no es silenciarle. Es enseñarle que las visitas son predecibles, seguras y que el tutor tiene el control.

Aprende en 20 minutos… Manejar la Agresividad Territorial

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