Descripción
Resolver Problemas de Coprofagia
Del perro que come heces — suyas o de otros animales — a un hogar sin ese problema: el protocolo completo de diagnóstico médico, nutricional y conductual para eliminar la coprofagia de forma definitiva
Objetivo del Módulo
Que el tutor comprenda la coprofagia canina desde sus múltiples causas — médicas, nutricionales, conductuales y ambientales — sea capaz de aplicar el Test de Diagnóstico de Causas DCE 360° para identificar cuál o cuáles causas están activas en su caso, y pueda implementar el protocolo de intervención correcto para esa causa específica, eliminando o reduciendo significativamente la coprofagia en 4 a 8 semanas.
¿Qué aprenderá el alumno?
- Comprender la definición y la prevalencia real de la coprofagia canina — es más común de lo que se cree.
- Distinguir entre coprofagia propia (autocoprofagia) y coprofagia de otros animales — tienen causas y soluciones distintas.
- Identificar las 8 causas de la coprofagia con el Test de Diagnóstico DCE 360°.
- Implementar el protocolo específico para cada causa.
- Gestionar el entorno para interrumpir el ciclo conductual mientras se trabaja la causa.
Peor Caso: Las Consecuencias de la Coprofagia No Resuelta
La coprofagia no resuelta tiene consecuencias que van más allá del asco del tutor. En el plano de la salud: la ingestión de heces propias en un ciclo de reinfección parasitaria perpetúa la carga parasitaria intestinal independientemente de los tratamientos antiparasitarios que se realicen — el perro se reinfecta antes de que el tratamiento haya completado su efecto. La ingestión de heces de otros animales expone al perro a parvovirosis, coronavirus, giardia, campylobacter, salmonella y otros patógenos que en Lima tienen una prevalencia significativa en la población canina callejera. En el plano conductual: la coprofagia que no se resuelve en la etapa de cachorro tiende a cronificarse y convertirse en un hábito de mayor dificultad de modificación con el tiempo. En el plano del vínculo: el asco genuino que genera en el tutor puede deteriorar el contacto físico y la calidad de la relación con el perro — un factor de bienestar animal subestimado. Con el protocolo correcto, la coprofagia se resuelve en el 70-80 % de los casos en 4-8 semanas.

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